Gente. Distintas clases de gente. Gente desubicada, aquella que camina por la avenida Cabildo y se lleva todo por delante, piernas, perros, bolsas, personas, ninios, jovenes, adultos, ancianos, panaderos, basureros, la cuestion es que piensan que se pueden llevar la vida por delante, que
las necesidades de ellos son las u n i c a s que se tienen que satisfacer.
Gente inocente, aquella que juega en el arenero de la placita de la vuelta, que remonta su barrilete para bailar con el viento, que con uno de esos aparatitos mágicos hacen burbujas de todos los tamaños, grandes, chicas, medianas, que se ensucian la ropa con barro, y nada importa, santísimos niños y su infancia, santísima vida jocosa.
Gente protestante, causa de los cortes que embotellan el tráfico, sea su derecho o no, el quilombo es literal gracias a ellas. O tambien, aquella gente que protesta internamente , esa protesta no violenta ,que no afecta a nadie, la pacifica, la mas sana.
Gente positiva, que te aplaude con todo lo que implica un aplauso, por esa obra mala que hiciste, que te desea suerte en las finales de historia, que te da esa tan deseado empujoncito para poder dar un gran salto.
Gente negativa, que te desea la mala suerte, que te envidia, y que te
hace sufrir. Que en vez de darte un empujoncito alentador para avanzar en este juego de la vida, te tira al piso con la fuerza de sus sentimientos, para retroceder casilleros y volver al punto de partida.
Y así estaríamos toda una eternidad, defienendo a las clases de gente
que juegan este juego de la vida, y no digo clase de gente, por color, raza, sexo, edad, si no por esos simples calificativos tan perfectos para ellos, que los definen tal cual son, que dan a ver las actitudes del día a día, solo hay que saber quien es quien, y no confundir los papeles.
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